El mar sabía que volvería

 

Soy mujer, soy gallega y, después de toda una vida viviendo fuera, he vuelto a esta tierra que siempre me llamó bajito, como quien sabe que al final vas a regresar. Ahora vivo frente al mar, en un lugar donde el viento cambia de humor cuando quiere y las mareas y las lluvias (muchas) mandan más que cualquier calendario. Y aquí, por fin, me reconozco.

He vuelto a la tierra de mi abuela y mi madre, a un gran matriarcado, soy de las que crecí rodeada de mujeres que sostenían el mundo sin hacer ruido. No lo llamaban resiliencia, ni sororidad, dudo que conocieran esas palabras! Simplemente vivían, resolvían, cuidaban y seguían adelante, “simplemente”, y lo hacían parecer sencillo! 

De ellas aprendí a ser fuerte, a no dramatizar más de lo necesario y a tener los pies en la tierra incluso cuando la cabeza va por libre. Esa forma de estar en la vida me acompaña, aunque a veces me salga el lado desastriño —el amable, el que se ríe de sí mismo mientras intenta llegar a todo.

Porque sí, soy un desastriño a veces. De los entrañables: un poco caótica, un poco despistada, un poco improvisadora… pero funcional, humana y con humor. Ese humor gallego que tampoco hace ruido, pero te salva el día.

Ahora vivo frente el mar y el mar me está recolocando por dentro. Me enseña a esperar, a adaptarme, a aceptar lo que viene y lo que se va. A veces me da calma, otras me da bofetadas de realidad, y otras simplemente me despeina para recordarme que aquí mando yo lo justo.

Escribo este blog porque esta nueva vida entre mareas e retrancas me está enseñando a mirarme con más calma, más ternura y más verdad. Y escribir me ayuda a ordenar lo que siento, a reírme de mis torpezas y a celebrar las pequeñas cosas que antes pasaban de largo.

Si has llegado hasta aquí, bienvenida.

Pasa, lee, quédate si te apetece.

Yo seguiré escribiendo, navegando como puedo y aprendiendo a vivir esta etapa con la mezcla justa de raíz, salitre y retranca que me sostiene.

Entre mareas e retrancas.

Desastriño a veces, navegando sempre.

Outro día máis.

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